Frases sobre El Amor

La gente se arregla todos los días el cabello. ¿Por qué no el corazón?

Un beso legal nunca vale tanto como un beso robado.

Es más fácil quedar bien como amante que como marido; porque es más fácil ser oportuno e ingenioso de vez en cuando que todos los días.

La mayor declaración de amor es la que no se hace; el hombre que siente mucho, habla poco.

El alma que hablar puede con los ojos, también puede besar con la mirada.

Hay que escuchar a la cabeza, pero dejar hablar al corazón.

Puede uno amar sin ser feliz; puede uno ser feliz sin amar; pero amar y ser feliz es algo prodigioso.

Quien bien te quiere te hará llorar.

Al primer amor se le quiere más, a los otros se les quiere mejor.

Duda que sean fuego las estrellas, duda que el sol se mueva, duda que la verdad sea mentira, pero no dudes jamás de que te amo.

Ama como puedas, ama a quien puedas, ama todo lo que puedas. No te preocupes de la finalidad de tu amor.

Cuando se habla de estar enamorado como un loco se exagera; en general, se está enamorado como un tonto.

No existe el amor, sino las pruebas de amor, y la prueba de amor a aquel que amamos es dejarlo vivir libremente.

El verdadero amor no es otra cosa que el deseo inevitable de ayudar al otro para que sea quien es.

La mujer perdona las infidelidades, pero no las olvida. El hombre olvida las infidelidades, pero no las perdona.

Un hombre de noble corazón irá muy lejos, guiado por la palabra gentil de una mujer.

Un corazón es una riqueza que no se vende ni se compra, pero que se regala.

Los hombres engañan más que las mujeres; las mujeres, mejor.

Besos que vienen riendo, luego llorando se van, y en ellos se va la vida, que nunca más volverá.

No existe nada más interesante que la conversación de dos amantes que permanecen callados.

Si no recuerdas la más ligera locura en que el amor te hizo caer, no has amado.

Es duro, es doloroso, no ser amado cuando se ama todavía, pero es bastante más duro ser todavía amado cuando ya no se ama.

La decisión del primer beso es la más crucial en cualquier historia de amor, porque contiene dentro de sí la rendición.

No sabrás todo lo que valgo hasta que no pueda ser junto a ti todo lo que soy.

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