Frases sobre la felicidad

La vida es tan incierta, que la felicidad debe aprovecharse en el momento en que se presenta.

Podría hacerse a mucha gente feliz con toda la felicidad que se pierde en este mundo.

Pensábamos que la felicidad es la mayor de las conquistas, la que hacemos contra el destino que se nos impone. Ni siquiera en la derrota nos abandonaba esa añoranza.

La felicidad es saludable para el cuerpo, pero es la pena la que desarrolla las fuerzas del espíritu.

El placer es felicidad de los locos, la felicidad es placer de los sabios.

Aquel que ha sentido una vez en sus manos temblar la alegría
no podrá morir nunca.

Ponemos más interés en hacer creer a los demás que somos felices que en tratar de serlo.

La felicidad, el conocimiento, en este lugar, no en otro, en esta hora, no en otra hora.

Siempre se interpone algo entre nosotros y lo que creemos que es nuestra felicidad.

Hay cuatro tipos de personas en el mundo: los amantes, los ambiciosos, los observadores y los tontos. Éstos son los más felices.

No debemos permitir que alguien se aleje de nuestra presencia sin sentirse mejor y más feliz.

La felicidad que se vive deriva del amor que se da.

¡Ah, la felicidad depende de cosas tan pequeñas...!

En la felicidad de los demás, yo busco mi felicidad.

Puede que lo que hacemos no traiga siempre la felicidad, pero si no hacemos nada, no habrá felicidad.

No hay ventura ni desgracia en el mundo, sino la comparación de un estado con otro, he ahí todo. Sólo el que ha experimentado el colmo del infortunio puede sentir la felicidad suprema. Es preciso haber querido morir, amigo mío, para saber cuán buena y hermosa es la vida.

Cuando ella se fue todavía lo vi más claro: aquellas sobremesas sin palabras, aquellas miradas sin proyecto, sin esperar grandes cosas de la vida eran sencillamente la felicidad.

Los infelices son egoístas, injustos, crueles e incapaces de comprender al otro. Los infelices no unen a las personas, las separan.

Si tu felicidad depende de lo que hagan los demás, supongo que estarás en aprietos.

No es necesario todo para hacer un mundo,
es necesaria la felicidad y nada más.

Casi todas las personas son tan felices como deciden serlo.

La felicidad ininterrumpida aburre: debe tener alternativas.

Los únicos que son felices son los que tienen sus mentes fijas en algún objeto que no sea su propia felicidad.

Seamos agradecidos con las personas que nos hacen felices, ellos son los encantadores jardineros que hacen florecer nuestra alma.

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