Frases sobre el poder

El poder tiende a corromper, el poder absoluto corrompe absolutamente.

Agradezco no ser una de las ruedas del poder, sino una de las criaturas que son aplastadas por ellas.

La prueba suprema de virtud consiste en poseer un poder ilimitado sin abusar de él.

El poder es como un explosivo: o se maneja con cuidado, o estalla.

Casi todos podemos soportar la adversidad, pero si queréis probar el carácter de un hombre, dadle poder.

En el pasado, aquellos que locamente buscaron el poder cabalgando a lomo de un tigre acabaron dentro de él.

Al poder le ocurre como al nogal, no deja crecer nada bajo su sombra.

El hombre más poderoso es el que es dueño de sí mismo.

Si queréis conocer a un hombre, revestidle de un gran poder.

Para quienes ambicionan el poder, no existe una vía media entre la cumbre y el precipicio.

Cualquier poder, si no se basa en la unión, es débil.

Cuando me encuentro con una criatura, encuentro la voluntad del poder.

Con el poder mantenemos una relación ambigua: sabemos que si no existiera autoridad nos comeríamos unos a otros, pero nos gusta pensar que, si no existieran los gobiernos, los hombres se abrazarían.

El poder arbitrario constituye una tentación natural para un príncipe, como el vino o las mujeres para un hombre joven, o el soborno para un juez, o la avaricia para el viejo, o la vanidad para la mujer.

Con un poder absoluto hasta a un burro le resulta fácil gobernar.

El que ostenta el poder es siempre impopular.

Nunca he podido concebir cómo un ser racional podría perseguir la felicidad ejerciendo el poder sobre otros.

Todo poder excesivo dura poco.

Todo poder es deber.

Todo poder humano se forma de paciencia y de tiempo.

Aquel que tiene gran poder debe usarlo livianamente.

Todo poder es una conspiración permanente.

Los hombres, tal como son, se inclinan por naturaleza a ir en pos del dinero o del poder, y del poder porque vale tanto como el dinero.

Todo poder cae a impulsos del mal que ha hecho. Cada falta que ha cometido se convierte, tarde o temprano, en un ariete que contribuye a derribarlo.

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