Frases sin clasificar

De haber escrito mi propio epitafio este hubiese sido: Tuve una riña de enamorados con el mundo.

Una mujer disfruta con la certeza de acariciar un cuerpo cuyos secretos conoce y cuyas preferencias son sugeridas por el suyo propio.

Da lo que mandas y manda lo que quieras.

La fantasía nunca arrastra a la locura; lo que arrastra a la locura es precisamente la razón. Los poetas no se vuelven locos, pero sí los jugadores de ajedrez.

Las valiosas presas convierten en ladrones a los hombres honrados.

Las cosas de palacio van despacio.

Aramos, dijo la mosca al buey.

La totalidad esta presente incluso en las piezas rotas.

Apresúrate lentamente.

Quien mucho abarca, poco aprieta.

En casa del herrero, cuchillo de palo.

La perfección del que imparte órdenes es ser pacífico; del que combate, carecer de cólera; del que quiere vencer, no luchar; del que se sirve de los hombres, ponerse por debajo de ellos.

Si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán en la hoya.

Si prestas, o pierdes el dinero o ganas un enemigo.

Todo lo difícil debe intentarse mientras es fácil.

Entre sastres no se pagan hechuras.

Al amor, al baño y a la tumba, se debe ir desnudo.

Al que al cielo escupe, en la cara le cae.

Sólo un loco celebra que cumple años.

Una maldición nunca ha matado una mosca.

Quien bien quiere a Beltrán, bien quiere a su can.

Los hombres sabios nos han enseñado que no sólo hay que elegir entre los males el menor, sino también sacar de ellos todo el bien que puedan contener.

Desnudo nací, desnudo me hallo: ni pierdo ni gano.

El hombre reina y la mujer gobierna.

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