Frases sobre El Tiempo

Si la juventud es un defecto, es un defecto del que nos curamos demasiado pronto.

Si se me diera la oportunidad de hacer un regalo a la siguiente generación, sería la capacidad de reírse cada cual de sí mismo.

Jamás ha habido un niño tan adorable que la madre no quiera poner a dormir.

La juventud no es un tiempo de la vida, es un estado del espíritu.

Los primeros cuarenta años de vida nos dan el texto; los treinta siguientes, el comentario.

Los niños comienzan por amar a los padres. Cuando ya han crecido, los juzgan, y, algunas veces, hasta los perdonan.

Creo en la vida eterna en este mundo, hay momentos en que el tiempo se detiene de repente para dar lugar a la eternidad.

El futuro nos tortura y el pasado nos encadena. He ahí por qué se nos escapa el presente.

Envejecer es como escalar una gran montaña: mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena.

Nunca se pierden los años que se quita una mujer, van a parar a cualquiera de sus amigas.

Vieja madera para arder, viejo vino para beber, viejos amigos en quien confiar, y viejos autores para leer.

No perdamos nada de nuestro tiempo; quizá los hubo más bellos, pero este es el nuestro.

Los niños son el recurso más importante del mundo y la mejor esperanza para el futuro.

Haría cualquier cosa por recuperar la juventud... excepto hacer ejercicio, madrugar, o ser un miembro útil de la comunidad.

La edad madura es aquella en la que todavía se es joven, pero con mucho más esfuerzo.

Por muy lentamente que os parezca que pasan las horas, os parecerán cortas si pensáis que nunca más han de volverá pasar.

Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera.

Cuando era más joven podía recordar todo, hubiera sucedido o no.

Nada nos hace envejecer con más rapidez que el pensar incesantemente en que nos hacemos viejos.

Si no piensas en tu porvenir, no lo tendrás.

La niñez es la etapa en que todos los hombres son creadores.

Algunos están dispuestos a cualquier cosa, menos a vivir aquí y ahora.

El mejor olor, el del pan; el mejor sabor, el de la sal; el mejor amor, el de los niños.

Los niños no tienen pasado ni futuro, por eso gozan del presente, cosa que rara vez nos ocurre a nosotros.

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