José Ortega y Gasset

(1883-1955) Filósofo y ensayista español.

Frases célebres

Con la moral corregimos los errores de nuestros instintos, y con el amor los errores de nuestra moral.

Ciencia es todo aquello sobre lo cual siempre cabe discusión.

La democracia [...] como norma política parece una cosa óptima. Pero [...] de la democracia en el pensamiento y en el gesto, la democracia en el corazón y en la costumbre, es el más peligroso morbo que puede padecer una sociedad.

La vida humana eterna sería insoportable. Cobra valor precisamente porque su brevedad la aprieta, densifica y hace compacta.

El pensamiento es la única cosa del Universo de la que no se puede negar su existencia: negar es pensar.

El hombre se diferencia del animal en que bebe sin sed y ama sin tiempo.

El hombre es el ser que necesita absolutamente de la verdad y, al revés, la verdad es lo único que esencialmente necesita el hombre, su única necesidad incondicional.

Cada cosa que existe es una virgen que ha de ser amada para hacerse fecunda.

En la morfología del ser femenino, acaso no haya figuras más extrañas que las de Judit y Salomé, las dos mujeres que van con dos cabezas cada una: la suya y la cortada.

El amor, más que un poder elemental, parece un género literario. Porque el amor, más que un instinto, es una creación, y aun como creación nada primitiva en el hombre.

La máxima especialización equivale a la máxima incultura.

Dime cómo te diviertes y te diré quién eres.

En tanto que haya alguien que crea en una idea, la idea vive.

El mundo es la suma total de nuestras posibilidades vitales.

Los hombres no viven juntos porque sí, sino para acometer juntos grandes empresas.

Lo menos que podemos hacer, en servicio de algo, es comprenderlo.

La historia del toreo está ligada a la de España, tanto que sin conocer la primera, resultará imposible comprender la segunda.

Evitemos, pues, el suplantar con “nuestro mundo” el de los demás.

La vida nos ha sido dada, pero no nos ha sido dada hecha.

Mientras el tigre no puede dejar de ser tigre, no puede destigrarse,
el hombre vive en riesgo permanente de deshumanizarse.

El malvado descansa algunas veces; el necio jamás.

El mayor crimen está ahora, no en los que matan, sino en los que no matan pero dejan matar.

La ciencia consiste en sustituir el saber que parecía seguro por una teoría, o sea, por algo problemático.

Para el escritor hay una cuestión de honor intelectual en no escribir nada susceptible de prueba, sin poseer antes ésta.

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