Frases sobre la libertad

La libertad política implica la libertad de expresar la opinión política que uno tenga, oralmente o por escrito, y un respeto tolerante hacia cualquier otra opinión individual.

Mucha gente no puede ni emanciparse, es decir, no puede ni darse cuenta de la esclavitud en que le mantiene las ideas en medio de las cuales se ha educado.

La libertad no es poder actuar arbitrariamente sino la capacidad de hacerlo sensatamente.

La verdadera libertad consiste en el dominio absoluto de sí mismo.

Sólo es libre aquello que existe por las necesidades de su propia naturaleza y cuyos actos se originan exclusivamente dentro de sí.

El único hombre que es realmente libre es aquel que puede rechazar una invitación a comer sin dar una excusa.

Correrán ríos de sangre antes de que conquistemos nuestra libertad, pero esa sangre deberá ser la nuestra.

Sólo el hombre culto es libre.

La raza humana se encuentra en la mejor situación cuando posee el más alto grado de libertad.

Es verdaderamente libre aquel que desea solamente lo que es capaz de realizar y que hace lo que le agrada.

Como amo la libertad tengo sentimientos nobles y liberales; y si suelo ser severo, es solamente con aquellos que pretenden destruirnos.

La libertad está en ser dueños de la propia vida.

Los mayores enemigos de la libertad no son aquellos que la oprimen, sino los que la ensucian.

La libertad existe tan sólo en la tierra de los sueños.

Mi libertad consiste en tomar de la vida lo que me parece mejor para mí y para todos; y en darlo con mi vida.

El hombre nunca ha encontrado una definición para la palabra libertad.

Bien analizada, la libertad política es una fábula imaginada por los Gobiernos para adormecer a sus gobernados.

Dando libertad a los esclavos la aseguramos a los libres.

A pesar de las ilusiones racionalistas, e incluso marxistas, toda la historia del mundo es la historia de la libertad.

La libertad, por lo que respecta a las clases sociales inferiores de cada país, es poco más que la elección entre trabajar o morirse de hambre.

Mi libertad se termina donde empieza la de los demás.

Más cuesta mantener el equilibrio de la libertad que soportar el peso de la tiranía.

Es un extraño propósito perseguir el poder y perder la libertad.

Si los hombres emplean su libertad de tal manera que renuncian a ésta, ¿puede considerárseles por ello menos esclavos? Si el pueblo elige por un plebiscito a un déspota para gobernarlo, ¿sigue siendo libre por el hecho de que el despotismo ha sido su propia obra?

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