Frases sobre la libertad

No hay tan completa sujeción como la que conserva las apariencias de la libertad, porqué así está la libertad misma cautiva.

Sólo los hombres libres pueden negociar; los presos no pueden firmar contratos. Su libertad y la mía no pueden separarse.

No soy ningún pájaro, ni nadie me ha echado la red. Soy un ser humano con voluntad independiente que ahora ejerzo yéndome de tu lado.

La libertad es un aire habitual, sin perfumes exóticos, que se respira junto con el oxígeno sin pensarlo, pero conscientes de que existe.

Deseo tanto que respeten mi libertad que soy incapaz de no respetar a la de los demás.

La libertad no es otra cosa que aquello que la sociedad tiene el derecho de hacer y el estado no tiene el derecho de impedir.

Que nada nos limite. Que nada nos defina. Que nada nos sujete. Que la libertad sea nuestra propia sustancia.

La libertad es poder decir libremente que dos y dos son cuatro. Si se concede esto, todo lo demás vendrá por sus pasos.

Debemos ser libres no porque reclamamos la libertad sino porque la practicamos.

¡Libertad, libertad! ¡Cuántos crímenes se cometen en tu nombre!

Pero yo no quiero la comodidad. Yo quiero a Dios, quiero la poesía, quiero el verdadero riesgo, quiero la libertad, quiero la bondad. Quiero el pecado.

La marca característica de nuestra época es su repulsión hacia las pautas impuestas.

Qué pequeña es la luz de los faros de quien sueña con la libertad.

Casi todos los hombres son esclavos, por la razón que los espartanos daban de la servidumbre de los persas, por no saber pronunciar la sílaba ‘no’.

Aquéllos que niegan la libertad a otros no la merecen para sí, y bajo un Dios justo no pueden conservarla mucho tiempo.

La libertad sin obediencia es confusión, y la obediencia sin libertad es esclavitud.

La libertad es como una cometa. Vuela porque está atada a la responsabilidad del que maneja.

Pueden forzarte a decir cualquier cosa, pero no hay manera de que te lo hagan creer. Dentro de ti no pueden entrar nunca.

Uno tiene que ir muy lejos, para saber hasta dónde se puede ir.

Libertad es nuestra propia tiranía; tiranía es la libertad de los demás.

El acto de desobediencia, como acto de libertad, es el comienzo de la razón.

Desde la infancia nos enseñan; primero a creer lo que nos dicen las autoridades, los curas, los padres... Y luego a razonar sobre lo que hemos creído. La libertad de pensamiento es al revés, lo primero es razonar y luego creeremos lo que nos ha parecido bien de lo que razonamos.

Mi prisión será mi tumba antes de ceder un ápice; pues mi conciencia no se debe a ningún mortal.

El que se encadena a una alegría, destruye una vida libre; pero el que besa la alegría en su vuelo, vive el amanecer de la eternidad.

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