Frases sobre la libertad

Vine a Estados Unidos porque oí que en este país existía una gran, gran libertad. Cometí un error al elegir Estados Unidos como una tierra de libertad, y es un error que en el balance de mi vida ya no puedo compensar.

La libertad de conciencia se entiende hoy día, no sólo como la libertad de creer lo que uno quiera, sino también de poder propagar esa creencia.

La libertad de amar no es menos sagrada que la libertad de pensar. Lo que hoy se llama adulterio, antaño se llamó herejía.

Nadie es más esclavo que el que se tiene por libre sin serlo.

Yo soy libre solamente en la medida en que reconozco la humanidad y respeto la libertad de todos los hombres que me rodean.

Acaso soy libre si mi hermano se encuentra todavía encadenado a la pobreza.

La libertad es el derecho que tienen las personas de actuar libremente, pensar y hablar sin hipocresía.

¿De qué sirve la libertad política para los que no tienen pan? Sólo tiene valor para los teorizantes y los políticos ambiciosos.

Nadie puede amar sus cadenas, aunque sean de oro puro.

La libertad no hace felices a los hombres, los hace sencillamente hombres.

Nadie combate la libertad; a lo sumo combate la libertad de los demás. La libertad ha existido siempre, pero unas veces como privilegio de algunos, otras veces como derecho de todos.

La libertad es aquella facultad que aumenta la utilidad de todas las demás facultades.

La libertad supone responsabilidad. Por eso la mayor parte de los hombres la temen tanto.

El hombre está condenado a ser libre.

Detesto lo que escribes, pero daría mi vida para que pudieras seguir escribiéndolo.

El pueblo no renuncia nunca a sus libertades sino bajo el engaño de una ilusión.

Un hombre libre es aquel que, teniendo fuerza y talento para hacer una cosa, no encuentra trabas a su voluntad.

La libertad no puede ser fecunda para los pueblos que tienen la frente manchada de sangre.

No hay ningún hombre absolutamente libre. Es esclavo de la riqueza, o de la fortuna, o de las leyes, o bien el pueblo le impide obrar con arreglo a su exclusiva voluntad.

Para ser libres hay que ser esclavos de la ley.

La causa de la libertad se convierte en una burla si el precio a pagar es la destrucción de quienes deberían disfrutar la libertad.

La libertad sin una autoridad fuerte e incólume, no es libertad al cabo de poco tiempo, sino anarquía.

La libertad es lo que haces con lo que te han hecho.

Quien en nombre de la libertad renuncia a ser el que tiene que ser, ya se ha matado en vida: es un suicida en pie. Su existencia consistirá en una perpetua fuga de la única realidad que podía ser.

Publicidad