Frases sobre La Literatura

Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora.

Los libros son, entre mis consejeros, los que más me agradan, porque ni el temor ni la esperanza les impiden decirme lo que debo hacer.

Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca.

Poesía es la unión de dos palabras que uno nunca supuso que pudieran juntarse, y que forman algo así como un misterio.

Algunos libros son probados, otros devorados, poquísimos masticados y digeridos.

El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho.

Ningún escritor joven desea tanto la crítica constructiva como la alabanza.

No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo.

Los libros no se han hecho para servir de adorno: sin embargo, nada hay que embellezca tanto como ellos en el interior del hogar.

El regalo de un libro, además de obsequio, es un delicado elogio.

Cuando rezamos hablamos con Dios, pero cuando leemos es Dios quien habla con nosotros.

En Egipto se llamaban las bibliotecas el tesoro de los remedios del alma. En efecto, curábase en ellas de la ignorancia, la más peligrosa de las enfermedades y el origen de todas las demás.

Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro.

Los libros sólo tienen valor cuando conducen a la vida y le son útiles.

Erotismo y poesía: el primero es una metáfora de la sexualidad, la segunda una erotización del lenguaje.

Libros, caminos y días dan al hombre sabiduría.

Si cerca de la biblioteca tenéis un jardín ya no os faltará de nada.

Lee y conducirás, no leas y serás conducido.

La más noble función de un escritor es dar testimonio, como acta notarial y como fiel cronista, del tiempo que le ha tocado vivir.

Los malos libros provocan malas costumbres y las malas costumbres provocan buenos libros.

Nunca releo mis libros, porque me da miedo.

Los buenos escritores son aquellos que conservan la eficiencia del lenguaje. Es decir, lo mantienen preciso, lo mantienen claro.

La lectura de un buen libro es un diálogo incesante en que el libro habla y el alma contesta.

La poesía es el sentimiento que le sobra al corazón y te sale por la mano.

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