Proverbios

Cuando tres marchan juntos, tiene que haber uno que mande.

El enano ve gigantes por todas partes.

El caballo conoce por la brida al que lo guía.

Sólo en la actividad desearás vivir cien años.

Por bueno que sea un caballo, necesita espuelas.

Nunca tengas miedo del día que no has visto.

No puedes evitar que el pájaro de la tristeza vuele sobre tu cabeza, pero sí puedes evitar que anide en tu cabellera.

Si cada uno barriera delante de su puerta, ¡qué limpia estaría la ciudad!

Aconseja al ignorante, te tomará por su enemigo.

Las ideas están exentas de impuestos.

La necesidad, al menesteroso le obliga al ser mentiroso.

Gobierna tu casa y sabrás cuánto cuesta la leña y el arroz; cría a tus hijos, y sabrás cuánto debes a tus padres.

La puerta mejor cerrada es aquella que puede dejarse abierta.

La luna y el amor cuando no crecen, disminuyen.

El cuando y el pero es la herencia de los tontos.

El sabio no dice lo que sabe, y el necio no sabe lo que dice.

Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.

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