Frases sobre El Desgracia

Las desgracias más temidas son, de ordinario, las que no llegan jamás.

Acostada en medio de la desdicha, el alma ve mucho.

En las desgracias hay que acordarse del estado de conformidad con que miramos las ajenas.

No hay cosa más excusada y aun perdida que el contar el miserable sus desdichas a quien tiene el pecho colmado de contentos.

Un hombre es la suma de sus desdichas. Se podría creer que la desdicha terminará un día por cansarse, pero entonces es el tiempo el que se convierte en nuestra desdicha.

Porque es tocando fondo, aunque sea en la amargura y la degradación, donde uno llega a saber quién es, y donde entonces empieza a pisar firme.

El hombre arruinado lee su condición en los ojos de los demás con tanta rapidez que él mismo siente su caída.

Es curioso lo lejana que resulta una desgracia cuando no nos atañe personalmente.

¿No es triste considerar que sólo la desgracia hace a los hombres hermanos?

El infortunio es necesario también para descubrir ciertas minas misteriosas ocultas en la inteligencia humana.

El más desgraciado de todos los hombres es el que cree serlo.

Cuando llega la desgracia, nunca viene sola, sino a batallones.

Admiro aquella cabeza que lleva orgullosamente su desgracia, como un rey su corona.

Hay muchas personas que adquieren la costumbre de ser infelices.

Mi vida ha estado llena de terribles desgracias, la mayoría de las cuales nunca sucedieron.

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