Frases de temáticas diversas

Como define la RAE, miscelánea es aquella obra o escrito en que se tratan muchas materias inconexas y mezcladas.

Somos fácilmente engañados por aquellos a quienes amamos.

El secreto del hombre interesante es que él mismo se interesa por todos.

A veces, unos puntos suspensivos a tiempo resultan más profundos que un verso archipensado.

Si no quieres ser desgraciado trata a las catástrofes como a molestias, pero de ninguna manera a las molestias como a catástrofes.

Dejemos a los envidiosos la tarea de proferir injurias y a los necios la de contestarlas.

El hombre tiene mil planes para sí mismo. El azar, sólo uno para cada uno.

De nada sirve al hombre lamentarse de los tiempos en que vive. Lo único bueno que puede hacer es intentar mejorarlos.

Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que el silencio.

¿Sufre más aquél que espera siempre que aquél que nunca esperó a nadie?.

Es un milagro que la curiosidad sobreviva a la educación reglada.

La mejor manera de librarse de la tentación es caer en ella.

Cuando quiero que un asunto no se resuelva lo encomiendo a un comité.

Se alcanza el éxito convirtiendo cada paso en una meta y cada meta en un paso.

Sucede a veces que se discute porque no se llega a comprender lo que pretende demostrar nuestro interlocutor.

¿Quieres dejar de pertenecer al número de los esclavos? Rompe tus cadenas y desecha de ti todo temor y todo despecho.

Cuando apuntas con el dedo, recuerda que tres dedos te señalan a ti.

Una buena conversación debe agotar el tema, no a los interlocutores.

Esta que llaman por ahí Fortuna es una mujer borracha y antojadiza, y sobre todo, ciega, y así no ve lo que hace, ni sabe a quien derriba.

Pocos ven lo que somos, pero todos ven lo que aparentamos.

El éxito consiste en vencer el temor al fracaso.

Debemos buscar para nuestros males otra causa que no sea Dios.

Cuando el agua te llega al cuello, no te preocupes si no es potable.

Cuando Dios te da un don, también te da un látigo, y el látigo es únicamente para autoflagelarse.

Los que se enamoran de la práctica sin la teoría son como los pilotos sin timón ni brújula, que nunca podrán saber a dónde van.

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