Frases cortas
Una selección de las mejores frases cortas sobre el amor, la amistad, etc para redes sociales como Facebook, Twitter, Instagram, etc.
Pero si el pensamiento corrompe el lenguaje, el lenguaje también puede corromper el pensamiento.
La muerte es una quimera: porque mientras yo existo, no existe la muerte; y cuando existe la muerte, ya no existo yo.
Haz lo necesario para lograr tu más ardiente deseo, y acabarás lográndolo.
Ayudadme a comprender lo que os digo y os lo explicaré mejor.
Del escuchar procede la sabiduría, y del hablar el arrepentimiento.
La potencia intelectual de un hombre se mide por la dosis de humor que es capaz de utilizar.
Cuando la voz de un enemigo acusa, el silencio de un amigo condena.
El ser capaz de llenar el ocio de una manera inteligente es el último resultado de la civilización.
Muchas veces las palabras que tendríamos que haber dicho no se presentan ante nuestro espíritu hasta que ya es demasiado tarde.
Con el puño cerrado no se puede intercambiar un apretón de manos.
La mayoría de las personas son como alfileres: sus cabezas no son lo más importante.
El colmo de la estupidez es aprender lo que luego hay que olvidar.
Las almas ruines sólo se dejan conquistar con presentes.
Antes las distancias eran mayores porque el espacio se mide por el tiempo.
Pensar es el trabajo más difícil que existe. Quizá esa sea la razón por la que haya tan pocas personas que lo practiquen.
Componer no es difícil, lo complicado es dejar caer bajo la mesa las notas superfluas.
En toda negociación, el hombre honrado está destinado a llevar la peor parte, mientras que la picardía y la mala fe se apuntan finalmente los tantos.
Una experiencia nunca es un fracaso, pues siempre viene a demostrar algo.
Debe ser muy grande el placer que proporciona el gobernar, puesto que son tantos los que aspiran a hacerlo.
El que sabe no habla, el que habla no sabe.
Era inevitable: el olor de las almendras amargas le recordaba siempre el destino de los amores contrariados.
La superstición en que fuimos educados conserva su poder sobre nosotros aun cuando lleguemos a no creer en ella.
La suerte es una flecha lanzada que hace blanco en el que menos la espera.
Existe, en verdad, un magnetismo, o más bien una electricidad del amor, que se comunica por el solo contacto de las yemas de los dedos.