Frases cortas
Una selección de las mejores frases cortas sobre el amor, la amistad, etc para redes sociales como Facebook, Twitter, Instagram, etc.
La más tonta de las mujeres puede manejar a un hombre inteligente, pero es necesario que una mujer sea muy hábil para manejar a un imbécil.
El tiempo no duerme los grandes dolores, pero sí los adormece.
La palabra es mitad de quien la pronuncia, mitad de quien la escucha.
La madurez del hombre es haber vuelto a encontrar la seriedad con la que jugaba cuando era niño.
El mejor médico es el que conoce la inutilidad de la mayor parte de las medicinas.
Mejor es callar y que sospechen de tu poca sabiduría que hablar y eliminar cualquier duda sobre ello.
No me importa que la gente mire sus relojes cuando estoy hablando pero es excesivo que además los sacudan para asegurarse de que andan.
Un hombre que no ha pasado a través del infierno de sus pasiones, no las ha superado nunca.
Se puede tener por compañera la fantasía, pero se debe tener como guía a la razón.
Dos amigos no se quieren de la misma manera: hay un que besa, y otro no hace más que tender la mejilla.
Amarse a sí mismo es el comienzo de una aventura que dura toda la vida.
La naturaleza nos ha dado las semillas del conocimiento, no el conocimiento mismo.
El genio en el arte consiste en saber hasta donde podemos caminar demasiado lejos.
Cada obra de amor, llevada a cabo con todo el corazón, siempre logrará acercar a la gente a Dios.
La ley es poderosa, pero más poderosa es la necesidad.
El azar no existe; Dios no juega a los dados.
No hay nada tan cierto en el mundo como la muerte y los impuestos.
El que escucha música siente que su soledad, de repente, se puebla.
Cuando un pueblo trabaja Dios lo respeta. Pero cuando un pueblo canta, Dios lo ama.
El hombre es una multitud solitaria de gente, que busca la presencia física de los demás para imaginarse que todos estamos juntos.
El amor es el regocijo por la sola existencia del otro.
El problema del hombre no está en la bomba atómica, sino en su corazón.
Acusar a los demás de los infortunios propios es un signo de falta de educación. Acusarse a uno mismo, demuestra que la educación ha comenzado.
¡Qué irónico es que precisamente por medio del lenguaje un hombre pueda degradarse por debajo de lo que no tiene lenguaje!