Frases cortas
Una selección de las mejores frases cortas sobre el amor, la amistad, etc para redes sociales como Facebook, Twitter, Instagram, etc.
Muchas personas no cumplen los ochenta porque intentan durante demasiado tiempo quedarse en los cuarenta.
El que no posee el don de maravillarse ni de entusiasmarse más le valdría estar muerto, porque sus ojos están cerrados.
Un loco enamorado sería capaz de hacer fuegos artificiales con el sol, la luna y las estrellas, para recuperar a su amada.
Un hombre inteligente es aquel que sabe ser tan inteligente como para contratar gente más inteligente que él.
La felicidad siempre viaja de incógnito. Sólo después que ha pasado, sabemos de ella.
Alguno se estima atrevido, cuando con otros se compara. Algunos creo que hubo tan discretos que no acertaron a compararse sino a sí mismos.
Demasiado libertinaje en la juventud seca el corazón, y demasiada continencia atasca el espíritu.
La venganza es el manjar más sabroso condimentado en el infierno.
El error del anciano es que pretende enjuiciar el hoy con el criterio del ayer.
Vivimos como soñamos, solos.
He llegado por fin a lo que quería ser de mayor: un niño.
La crítica debe hacerse a tiempo; no hay que dejarse llevar por la mala costumbre de criticar sólo después de consumados los hechos.
El dolor que no se desahoga con lágrimas puede hacer que sean otros órganos los que lloren.
El secreto de mi felicidad está en no esforzarse por el placer, sino en encontrar el placer en el esfuerzo.
No existe la guerra inevitable. Si llega, es por fallo del hombre.
Hay labios tan finos que en vez de besar cortan.
El miedo siempre está dispuesto a ver las cosas peor de lo que son.
A veces, el silencio es la peor mentira.
Si deseas que tus sueños se hagan realidad ¡despierta!.
Jamás se desvía uno tan lejos como cuando cree conocer el camino.
¿Es el hombre sólo un fallo de Dios, o Dios sólo un fallo del hombre?.
La esperanza es un árbol en flor que se balancea dulcemente al soplo de las ilusiones.
La verdadera felicidad consiste en hacer el bien.
Cuando las leyes de la matemática se refieren a la realidad, no son ciertas; cuando son ciertas, no se refieren a la realidad.